04 junio 2006

Macropartida Carcassone ¡Todos somos Meeples!

Una vez más, estimados lectores, les ofrecemos unos de los apasionantes foto reportajes de Nacional Meeplegráfico. Esta vez nuestras cámaras nos llevan a la bonita población de Figueres, donde tal y cómo muestran la imagen inferior fuimos calurosamente recibidos por una ingente cantidad de lugareños. A nuestro paso, una multitud de pequeños ataviados con las vestimentas típicas del lugar corrían gritando: ¡Meeple, señor! ¡Meeple!
No hace falta decir que sus sonrisas y sus saltos nos arrancaron una sonrisa de los labios...

La gente se agolpaba en la plaza central para recibirnos.

Cansados después de un largo viaje, fuimos conducidos a un lugar elevado. Donde, por lo poco que pudimos comunicarnos con las gentes del lugar, seriamos iniciados, por lo que entendimos, en uno de los ritos de bienvenida para los extranjeros. Así pues desde el terrado de una edificación llamada: Museu del Juguet de Catalunya y bajo un sol de injusticia (porque eso de justicia no tenia nada) conocimos lo que nosotros suponíamos debería el consejo de ancianos de este bello lugar

Y por lo visto se preparaba un gran banquete, en la bandejas de color azul,
habían unas extrañas galletas y unos tropezones llamados Meeples.

La actividad en esta zona era más sosegada. Comprobamos cómo estas gentes, a pesar de su fervoroso y bullicioso recibimiento, gozan de una gran cultura y desde pequeños son iniciados en sus más ancestrales ritos y costumbres. Tal y cómo muestran las imágenes inferiores...


Aquí vemos dos grupos de gente, desconocemos de que
hablaban las del margen derecho, pero la pequeña niña del
centro prestaba mucha atención a la explicación de sus mayores


Gentes de diferentes edades participaban en el
evento. Dos abuelitas aportaban toda su
experiencia ultimando los detalles de la ceremonia.

Después de unos minutos de espera apareció ante nosotros lo que consideramos el líder de estas gentes. Conseguimos averiguar su nombre: Oriol Comas. Suponemos que Oriol hacia referencia a su título, algo parecido a rey o emperador, mientras que Comas debería ser su nombre. Enseguida las gentes se callaron y prestaron atención a las palabras de su líder. Con voz atronadora, ya que utilizaba un curioso artilugio que aumentaba su voz, suponemos que para infundir más respeto, nos deleito con unas palabras que suponemos eran de bienvenida, hizo mención al Museu del Juguet y Devir, este último imaginamos que corresponde al dios de los lugareños, y dío paso a la ceremonia...

Aquí una instantánea del momento del discurso del líder Oriol Comas

Embriagados por las palabras de líder Oriol Comas, nos dispusimos, cómo un lugareño más, a participar de tal magno evento. Lo que en un principio supusimos eran exóticos manjares resultó ser un peculiar juego cuya función creemos era la planificación y estructuración futura del poblado. Aquí, una vez más, nos sorprendió la excelsa sabiduría de las gentes del lugar. Ya que por un sencillo método de colocar baldositas, que representaban el terreno, y unas simpáticas figuritas que llamaban Meeples, conseguían llegar a un consenso, en escasamente 45 minutos de los nuestros, sobre cualquier tema de importancia.

Todo el mundo participaba animosamente

Llegado el momento cumbre, pareció ante nuestros ignorantes ojos, cómo uno de los sabios tomó una importante decisión que afectaría al resto del poblado. Todo el mundo se agolpó alrededor suyo, y se respiraba cierta tensión en el aire...

Por la posición de su Meeple y las representaciones de un
camino en las baldositas, entendimos que el sabio pretendía
iniciar un largo viaje

Acto seguido el líder dío por concluida la ceremonia, nosotros nos apartamos respetuosamente y dejamos espacio a los miembros del consejo. El sabio fue reclamado por Oriol Comas y después de unas palabras, atronadoras otra vez, le fue concedido al sabio unos artilugios para el viaje que debería iniciar, suponemos que para atraer la buena fortuna y que su dios Devir le aportase sabiduría en su nueva empresa. Fueron unos momentos muy excitantes, la emoción se respiraba en el ambiente y en los rostros de las gentes.

Aquí, un agotado Oriol Comas y unas seguidoras
del dios Devir hacen entrega de los enseres de viaje

Así fue cómo nos despedimos de estas agradables gentes, con gran esfuerzo para hacernos entender les dimos gracias por tan magnifico evento e intentamos explicarles que nuestra presencia aquí llegaba a su fin. Emocionados y con el corazón compungido hicimos acopio de fuerzas para el regreso, descansamos y a media tarde iniciamos el regreso a casa.


Y es que nos fuimos sabiendo que habíamos
hechos unos muy buenos amigos...

FIN

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