22 febrero 2007

¡Toma 6! Yo controlo tío, yo controlo

104 cartas tienen la culpa de que este juego de Wolgang Kramer editado por Amigo Spiele haga que entre 2 a 10 jugadores pringen. Y que le pilles mania a los Bueyes.

Tanto daría que fuesen pingüinos.

Pero el tema es lo de menos, y realmente no es porque el tema este pegado, los bueyes estan ahí, y no hay ninguna otra explicación, así de simple y sencillo. Bueno vale, los bueyes son malos, quien tiene menos bueyes al final del juego gana. Quien dice bueyes dice puntos.

Dejemos los bueyes...

¡Toma 6! bien podría compararse al conocidisimo UNO si al igual que este se pudiese adquirir en centros comerciales ( de esos grandes) de toda españa, y es que tanto por mecánica cómo por simplicidad y "festividad" del juego lo hace un juego ideal para ese montón de amigotes que quieren hecharse un partida en un bar. Pero que satisface al jugón más pintado.

Tenemos un juego que fomenta el enredo y las risas debido a los equivocos que genera, dado por las mismas reglas, principalmente dos, como por ese maldito diseño del cual se queja la gente, y que en mi opinión creo esta hecho con toda la intención del mundo. Las cartas tienen una dirección pero ¿Quien se preocupa por eso en mitad de la partida?

104 cartas y varios bueyes
Partamos de una carta básica, el 104. El 104, al igual que el 1, viene marcada con un Buey, es decir, en el momento del juego que tengamos que quedarnos con cartas, si nos quedamos con el 104 puntuamos 1 punto. Y eso es malo. Con el 1 también... los bueyes puntuables son los pequeñitos y negros, no el violeta de fondo.


Una gracia de ejemplo

Pero claro hay cartas peores, como la carta número 55. La carta 55 es la peor de todas tiene esos 7 bueyes rojos, que cada vez que entran en juego todo el mundo sopla, bufa, exclama maldiciones.

Siete bueyitos tiene la bueya...

Tenemos cartas de 2, 3, 5 bueyes, siguen unas reglas muy simplse para esto, pero es que la 55 cumple dos de estas normas y por la tanto es la única que tiene 7 bueyes rojos. Estas normas no afectan al juego, afectan a las cartas... o a los bueyes, para ser más exacto.

2 reglas y varios bueyes
El juego se juega (¡jaj!) en varias manos, durante las cuales debemos evitar coger cartas de las cuatro filas que se van completando durante el juego. Cada jugador tiene una mano de cartas, de las cuales y de manera simultanea entre todos los jugadores, juega una de ellas delante suyo cubierta. Se descubren todas a la vez y se situan en sus filas correspondientes, siguiendo:

>> 1. orden ascendente_
>> 2. menos diferencia_


otro ejemplo gracioso

Por orden de menor a mayor (del valor númerico de la carta, no de edad o tamaño), cada jugador coloca su carta en una de las filas. Una vez una fila tiene 5 cartas el jugador que coloque la sexta carta en ella, se lleva todas las cartas de esa fila, dejando la suya como nuevo comienzo de fila. Al final de la mano sumará los bueyes adquiridos.

Y las manos se van jugando y el juego va siendo jugado... hasta que alguien hace 66 puntos, ahí se acaba todo.

Yo controlo tío... eso dicen todos
El juego visto así parece muy sencilo, que lo es. Lo que realmente resulta interesante es el engaño que lleva dentro de si. Al principio Toma 6 parece un juego que se pueda controlar, una carta va detrás de otra y se distribuyen en filas. Pero poco a poco los jugadores ven desmontados sus procesos lógicos. Llega el momento de la confusión, cada vez tienes menos cartas en la mano y tus posibilidades de jugar una carta idonea caen en picado, te reservas esas cartas que consideras malas para el final... ayayaya, sudor frío.

Así se entra en la siguiente fase del juego. Esquivar, esquivar, esquivar... por todos los medios los jugadores intentan no llevarse ninguna fila de cartas. Sobretodo cuando en una de ellas esta la carta 55, pero aún así, las filas que se llevan los otros jugadores desaparecen para formarse repentimente otras, que no entraban en el calculo de la jugada y por lo tanto tu carta va a otra fila no contemplada al principio. Caos...

Has visto que la clave es proximidad (o no) y esquivar (quizá), así que ves tu mano y... ¡horror!, te has dejado todas esas cartas que creias malas para el final (sí, ese 99 podría haberte salvado el pellejo antes, ahora será tu condena) así que simplemente tienes cartas peores, ni esquivar ni leches. Tu destino esta en las manos de los otros jugadores... ¿tú controlas?

Claro, preocupado por eso no ves que ese 82, es realmente un 28 (la carta esta girada en la mesa) ¿Que tipo de proceso visual/mental te da a pensar en eso? quizá ese maldito diseño de las cartas, con colores chillones y grafismo confuso. No te quejes, tienes un numerito en negro en cada esquina. Además, como dice la frase: "carta en la mesa pesa", así que haberlo pensado mejor.

Y cuando por fin ese 55 es tuyo, no te queda nada más que reir. Y esa es la pequeña grandeza del juego, que puedes perder miserablemente, o bien ganar. Pero te proporciona un rato excitante y lleno de carcajadas. Y sobretodo frases de maldición y queja cada vez que toca decidirse por jugar una carta.

Idiomas
Amigo ha tenido el detalle de publicar reglas en español en una de sus tiradas, junto a la misma vienen las portuguesas y las inglesas. Así que no hay excusa, además es un juego barato, muy asequible. Puede parecer un filler, pero de hecho no lo és. Su duración próxima a la hora, y quizá más aún hace que no quepa en esta categoría.

Por cierto, las cartas pueden aguantar un vertido de Coca-Cola, bueno... de hecho no. Las mias tienen ahora mismo una pinta horrible.

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