31 octubre 2006

Extender el vicio entre nuestros semejantes. Un siete...

A lo largo de todos estos años he procurado siempre que he podido, y me han dejado, explicar a la gente ajena al mundo de los juegos de mesa, que se puede encontrar dejando aparte Monopolys, Risk, Parchís y demás secretos de tía Agatha. Y explicarles como los actuales, y desconocidos por la gente actual, juegos de mesa son, se juegan y se disfrutan.


cubilete de cuero


Lo primero que les sorprende es la variedad, y normalmente su expresión es de incredulidad. Quizá motivada por esa imagen tan básica de tira el dado y mueve que tienen la gente grabada en su cabeza. Simplemente parece que no entienden como pueden haber tantos y tan variados. Así que el siguiente paso es escoger uno muy sencillo y explicarles someramente de que va el juego. Lo ideal es jugar una partida con esa persona... pero no siempre se puede.

La sorpresa la he tenido esta mañana con mi compañera de trabajo (¡Hola Montse!). Dentro de poco es el cumpleaños de su hijo y hace unos días me preguntó que le podía regalar a su hijo. Supongo que mi edad mental me hace bastante próximo a su hijo (¡Hola Aitor!). No desaproveché la oportunidad y rápidamente la respuesta fue: "Un juego de mesa", por supuesto dada la edad de su hijo opté por el Catán. Le mostré algunas imágenes, y le expliqué por encima como iba. Pero evidentemente estas cosas son mejores verlas in situ. Así que me pidió si podía enseñarle el mío.

Así lo he hecho, me he llevado mi Catán esta mañana, quitándole todas las expansiones y dejando el juego básico para no asustarla. Después de enseñarle las piezas y el "extenso" reglamento de una hoja su respuesta ha sido:


- Demasiado complicado, estos juegos son de adultos.


...


¿Lo intento con el Carcassonne?


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