12 abril 2009

>> Dixit, ergo ludo_

Desde luego, sin tener idea de latín hay que ver que morro le echo a los títulos... bueno, al asunto.

Hace pocas semanas descubrí la experiencia de jugar a Dixit de Jean-Louis Roubira, ilustrado por Marie Cardouat, editado por Libellud y distribuido por Paille Editions. Un "pequeño" juego, digo pequeño más que nada por su sencillez que no su caja, que recuerda mucho al juego del Diccionario pero sin necesidad de escribir un ápice (o un hipopótamo, que palabras son ambas), quizá por eso resulta que el juego el independiente del lenguaje. Será eso.. creo que sí.

Al igual que con el juego del Diccionario, que se trata de adivinar la definición correcta propuesta por el jugador elegido entre todas las demás inventadas por los demás jugadores (que intentan ser o bien de un formal que espanta o de un coñon que tira de espaldas) e ir sumando puntos para ganar, en Dixit el objetivo viene a el mismo pero utilizando para ello unas enormes, hermosas y suficientemente ambiaguas cartas ilustradas. Para mí, el surrealismo hecho juego o casi.

Y es que es precisamente por culpa de estas cartas que el juego te entra por la vista y te estruja las meninges. La cosa va tal que así, un jugador, llamado el cuentacuentos dice una frase, una palabra o un sonido... que tanto puede ser algo personal, algo de moda, un título de película o una cita celebre que el cree guarda cierta relación con la carta que ha elegido para jugar boca abajo enfrente de todo el mundo. Acto seguido los demás jugadores buscan en su mano de cartas una de ellas que también pueda guardar relación con lo dicho por el cuentacuentos. Y la pone encima de la carta antes elegida para entre todos formar un mazo de cartas, este se mezcla (para confundir cual es la carta del cuentacuentos) y se disponen enfrente del todo el mundo para que todos las vean bien.



Se trata ahora de elegir en secreto cual es la carta del cuentacuentos, teniendo en cuenta que de esta elección dependerá los puntos que vayamos ganando. Según esto, y aquí radica la chispa del juego, no se puede ser demasiado obvio con el contenido de la carta ni demasiado rebuscado. Alguien nos tiene que entender, pero no todos. (me parece que dicho así, estáis flipando colorines). Bueno en cualquier caso es un juego realmente divertido, que después de una buena sobremesa con los amigotes conforta tanto a jugones como jugadores esporádicos, vamos ¿Un party game?

Ya lo he dicho antes, y de hecho por eso destaco la ilustradora, que gran parte del encanto de juego son sus dibujos. No es que sean una obra cumbre de la ilustración, pero son realmente apropiados para el juego, de estilo infantil (que no infantiloide, menudo palabro parece un insulto) los podríamos encontrar en cualquier cuento de dragones, princesas y reyes gordos destinados a la enseñanza, pero debido a que están en este juego, la cosa cambia.


Laaa... la diii... la divinaaaa.....

Casi podría hablar de dibujos surrealistas u oníricos (halaaa, ahora pensaréis que se va la pinza). A ver si me explico sin parecer un recién licenciado en Bellas Artes... Si de encontrarle la vuelta al significado de las cartas respecto al término dicho se trata, por fuerza las ilustraciones deben de ser lo suficientemente ambiguas para dejar campo abierto a las interpretaciones personales. Y por lo tanto nunca debe de ser algo muy concreto o al menos tener algún elemento extraño que no fije la atención siempre un detalle. Por decirlo claro, a mi este juego me lo llenan de orcos, guerreros y dragones de aerógrafo y estoy convencido que no se juega igual. De hecho fijo que no te estrujarías tanto los meninges para pensar la frase. Resulta tan divertido jugar a Dixit como pasar un buen rato mirando todas las cartas y fijándote en todos sus detalles.

Lo único negativo de juego, pero que no tiene nada que ver con la experiencia de juego, es que el puñetero tablero de puntuación es la misma bandeja interior de juego, que hace que los simpáticos meeples en forma de conejito no se aguanten en pie, se caigan o simplemente no se pueda marcar bien los puntos durante el juego. Que vamos, entiendo que buscaban algo tope bonito, pero ha resultado en lago realmente incómodo de jugar.

Total, papel y lápiz, cartas en el bolsillo, los marcadores en una bolsita de autocierre y ha triunfar enseñando a jugar a todos. Bien merece la pena.

Pd: dioses, llevo mucho tiempo sin decir nada por aquí... a ver si consigo meter caña (me han destinado a otro sector de Mecatol City y la verdad es que aún tengo que ubicarme, por de pronto tengo localizado un buen horno donde conseguir esos Muffins Lazaxianos que tanto me gustan)

1 comentario:

  1. <span>Hola chicos!! A mí también me encanta este juego y viene al autor a Madrid esta semana!! http://blog.cuartodejuegos.es/index.php/visita-de-jean-louis-roubira/ xD</span>

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