15 septiembre 2009

>> De homo sapiens a homo ludicus, o de como unos homínidos "evolucionan"_

La cosa empieza en pequeños grupos. Los pequeños grupos, llenos de curiosidad salen a explorar sus medio a la busqueda de nuevas experiencias. Se establecen los primeros contactos, alrededor de mesas de madera, de esas de compartir paellas. Al principio todo se hace a lo bruto y son capaces de tirarse 24 horas jugando sin apenas dormir.

Luego no, luego aprenden a organizarse...

Empiezan a reunirse en unos encuentros llamados Jornadas, que yo pensaba que venía todo de la diosa Juno y tal, por eso de que todo esto siempre tiene un origen pagano, pero no, más bien va a venir del Isteroide...perdón del Asteriode Juno, más que nada porque es un piedro que flota... (mmm, bueno o algo así). Aunque aún debo descubrir que pinta un piedro en todo esto.

Bien, os situo de nuevo: jornadas.
Al principio esas jornadas se hacen de forma espontánea, o todo lo espontáneo que puede ser algo organizado a meses vista. Reuniones de hermandad, con ropas creadas a proposito, ofrendas a los asistentes (lo cual me desconcierta, normalmente es a los dioses paganos con forma de piedro, no sé donde hay muchos en círculo). Estos sociabilizan con otros estos y conociendo que todo tiene un límite duermen pero poco y en sitios de escasa maniobra. Normalmente unos encima de otros en pares, y con más al lado.

Pero llega la sofisticación y la optimización del medio. Dándose cuenta que pueden desplazarse de un sitio a otro a grandes distancias, deciden aplicar ese mismo método a las distancias cortas. Así pues buscan cubiculos próximos al centro de reunión para su descanso. Esos seres ya forman unidades familiares y muchos de estas unidades, no solo son de dos seres, también de tres o más... (vale sí, aquí algo me falla respecto a las unidades de dos o más, creo que les llamaré poliunidades). Así pues, en su avance y descubrimiento de nuevas formas de reunión el homo sapiens, un ser más experimentado y más aposentado también, se convierte en un Homínido nuevo, un ser catalogado como Homo Ludicus. Goza de la máximas comodidades a la vez que disfruta de su actividad principal, jugar.

O sea, durante este pasado fin de semana se han celebrado la más elitistas jornadas de juego que creo yo se han montado por estos lares. La editorial Homo Ludicus... (aaaah, a que ahora todo cobra sentido?) ha organizado unas jornadas en un hotel. Sí, en todo el hotel, durante los días 11, 12 y 13 de septiembre. Yo diría que unas 100 y pico personas han disfrutado de la comodidad de una habitación de hotel y de unas salas de juegos para jugar sin parar. Previa reserva y pago naturalmente a un precio de risa. Teníamos almuerzo, chuches (demasiadas, era para reventar eso) y bebidas gratis, es de suponer hasta fin de existencias... y encima un sorteo de juegos para todos los asistentes.

Pero... la cosa va de juegos, y de juegos os hablaré o al menos a los que yo he jugado. Bueno, no todos, solo destacaré algunos.

Para mí el descubrimiento de los homínidos ha sido Small World, de Philippe Keyaerts una versión del juego Vinci, editada por Days of Wonder. Si hablamos de Days of Wonder es inveitable hablar de una altisíma calidad de componentes, incluso con unas bandejas perfectas para ordenar el juego, y de unas ilustraciones y diseño realmente atractivos. Pero es que resulta que el juego ha sido implementado de una manera muy coñona, es una lucha por el espacio vital entre varias razas típicas y tópicas de los mundos de fantasía, a las que se le junta un adjetivo: voladores, señores del dragón, ricos... etc, llevando a combinaciones realmente graciosas. El sistema de juego es verdaderamente sencillo, apenas se puede jugar en hora u hora y pico, lo que encima provoca ganas de volverlo a jugar con el típico pensamiento de: a la próxima lo hago mejor.

Hace poco se ha anunciado las inevitables ampliaciones para el juego, y es que cualquier jugón viendo como es el juego ya de buenas a
primeras empieza a pensar nuevas combinaciones y razas. Habrán las Grandes damas de Small World y Malditos!, además de una ampliación exclusiva que se podrá conseguir mediante un concurso en BoardGameGeek (Malditos!!)

Tales of the Arabian Nights de Eric Goldberg es otro de los descubrimientos. Es un juego de tablero, pero por poco... es... veamos, todos nosotros recordamos los libros de elige tu propia aventura, pues bien es como una cosa así... con un tablero por donde se mueven los personajes y unas cartas que nos indican que nos va a ocurrir. Aunque el meollo del asunto esta en el libro de párrafos donde se nos describe que le pasa a nuestro personaje según nuestras habilidades y lo que decidamos a hacer. Un buen tocho de juego vamos, imprescindible eso sí, un buen nivel de inglés y estar por ej juego escuchando que les ocurre a los demás jugadores. Quizá dos pegas que no desmeracen para nada al juego.

La nueva edición de Z-Man publishing es realmente bonita y ayuda a meterse en el juego, y también es realmente difícil de encontrar por lo que parece.


Roll Trought The Ages de Matt Leacock, la versión de dados de Trought the Ages, que según parece conserva poco de lo que es su juego padre, aunque por supuesto mantiene cierto espíritu, es otro a destacar quizá no tanto por el mecanismo, sino porque tiene más madera de la que jamás podrás conseguir teniendo el monopolio en Catán... personalmente me gustan mucho los juegos tipo yahtzee de avanzar en tu puntuación en el modo Push your Luck, me resultan atractivos y si encima les añaden pequeñas coñitas aún más, tirar por tirar me resulta algo flojo, me gusta imaginarme un objetivo con tema. Así pues un juego muy curioso pero que desde le sobra tanta madera. ¿que es bonito? sí, sin duda ¿que con otros componentes iría igual de bien? sí, sin duda.

Otros juegos a los que jugué fueron:

Samarcanda de International Team ¿cuantas veces me tiraré de los pocos pelos que tengo de no haberlo comprado en Essen 2007) un sencillo juego de recorrido con algún que otro añadido. Cada jugador es un comerciante Veneciano que se embarca en una aventura, tiene que para llegar a la ciudad de Samarcanda, una de las más antiguas ciudades de la civilización (se le presupone más de 2700 años de antigüedad) y uno de los puntos más importantes de la ruta de la seda, comprando y vendiendo durante el juego todo tipo de mercancias y enfrentarse a piratas genoveses y asaltadores de caminos. Un juego realmente interesante.

También tuve la oportunida de probar un prototipo de Josep María Allué, un juego desternillante que juega con esa imposibilidad tan hilarante de hacer entender a tu pareja de juegos cosas por medios de gestos imposibles.

El hartón de reir en algunos momentos fue de autentico dolor de estómago.

El último día tocó jugar a Dungeonquest... sí, habéis leído bien. Un clásico, que no todo iban a ser novedades y prototipos, conviene recordar de donde venimos de vez en cuando. Evidentemente hubo mucho más juegos, lamentablemente no hubo Kill Doctor Lucky en bata y zapatillas, porque sin duda hubiese sido una foto memorable y hubiese decorado esta entrada. Y de todos los juegos del maletón... bueno, mejor no hablo... porque subió, bajo, estuvo allí, se abrió y se cerro pero de jugar a lo que me lleve... bueno, sí, un Dungeoneer, fíjate tu. Y el Imperio Cobra se paseó un poco para nostalgia de muchos.

Uno de los momentos cumbre fue el tremendo sorteo de juegos que organizó Homo Ludicus, la idea era que nadie saliese sin un juego, y dada la foto de más abajo, eso se cumplió con creces. Un muy buenos tres días de juegos, juegos, juegos, juegos, juegos, hotel, desayuno, cama, camiseta himínida, chuches y bebidas.

Que poco hace falta para sentirnos felices verdad?

ludoteca

La ludoteca de los Homínidos cual altar al jugón

salas

Cuatro magníficas salas para jugar a todo....mm, bueno, vale, aquí solos salen las puertas y el pasillo central (vacío)

jugando

Veeengaaa, vaaa, una foto de la peña jugando

sorteojuegos

Todo eso se sorteó, eso parecía una bacanal

sorteo

Y los buitres al acecho tomando nota mental del juego que elegiran si sale su número.

Terminando, una estupendas y comodisimas jornadas que todo el mundo esperan a su repetición el año que viene, incluso hay gente que pide más días, pero yo con tres me doy por más que satisfecho... más que nada porque el tercer día ya no era persona.

Gracias Pol, gracias Aidi, gracias Toni, gracias Xaloc... buen trabajo!!

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